Después de esta visita relámpago tiramos hacia el camping que estaba en las inmediaciones de Sandwich. Llegamos justo a tiempo poco antes de anochecer, el camping estaba bastante bien, una buena entrada y mucho sitio, nos pusieron al final de un camino para que estuviésemos sobre un terreno duro.
Al día siguiente al despertar me encontré con que La Gringa estaba rodeada de coches, lo que me extrañó porque el día anterior no había nadie. Resulta que el camping tenía un montón de lagos para pescar y todos los coches eran de pescadores que habían venido temprano a echar el día. Desayunamos mientras contemplábamos alucinados el equipamento que desplegaban los pescadores. Parecía que iban a la guerra, con unos armatostes impresionantes, uno pasó con varios carritos llenos hasta arriba de cacharros. Los ingleses y la pesca, vaya mundo!!
Llegados a Canterbury nos acercamos a la catedral donde teníamos reservada la visita. La catedral es magnífica, muy curiosa, sobre todo porque tiene una arquitectura muy peculiar y una estructura muy diferente a otras catedrales que hayamos visitado. Pasamos un buen rato visitando la catedral a fondo, fue muy interesante. Lo único malo es que estaba en obras, con muchos andamios por fuera y una parte del techo cubierta, pero pudimos ver lo suficiente como para irnos satisfechos.
Después de la visita a la catedral teníamos hora para dar un paseo en barca por unos canales que hay por el centro de la ciudad. Justo antes de subirnos a la barca llovió un rato y por un momento temimos que se nos fuese a fastidiar el paseo, pero dejó de llover mientras esperábamos a embarcar y pudimos dar el paseo sin mojarnos. Nuestro guía era un chaval inglés que había pasado mucho tiempo en Málaga, fue muy simpático y el paseo muy ameno e interesante.
Después de este paseo fuimos a comer a un parquecito que habíamos visto desde la barca, un sitio bastante agradable. La ciudad no parecía dar para más, es algo que he visto en muchas ciudades con historia de Inglaterra, en cuanto te sales de las cuatro calles que tienen algo histórico el resto es todo igual en todas partes, lleno de Costas, Boots y similares, les falta caracter. Así que decidimos volver y acercarnos a Sandwich que habíamos leído que era bastante interesante.
Sandwich resultó una decepción. Fuera de un antiguo puente de peaje y cuatro casas medio antiguas no tenía nada que resaltar, así que fue un poco de chasco. Y además a mi bici le dio por dejar de funcionar el motor, así que tuve que estar toda la vuelta al camping dándolo todo con la lengua fuera.
Por la noche habíamos previsto hacer una barbacoa junto a La Gringa pero llegando allí había unas nubes bastante oscuras y decidimos cancelar el plan. Y menos mal que lo hicimos porque poco después comenzó a llover a lo bestia con una gran tormenta con rayos y truenos. Salvados por la campana!!
El lunes dejábamos el camping por la mañana pero al ir a salir nos encontramos con que uno de los pescadores había dejado su coche de tal forma que apenas dejaba hueco para pasar. Intenté pasar echándome mucho a un lado pero las ruedas de la autocaravana empezaron a patinar así que tuvimos que abortar el intento. Puri salió para avisar al del camping y tuvo que hacer un poco de alpinismo ya que el lado de la puerta estaba pegado a un desnivel lateral y apenas se podía pasar. El del camping fue a ver si encontraba al del coche y afortunadamente estaba por allí y no tuvimos que esperar mucho. Puri me escoltó el resto del camino hasta que salimos del camping porque había muchos otros coches aparcados y nos preocupaba que se repitiese el problema. Afortunadamente pudimos pasar sin más apuros por el resto de sitios.
Camino de Margate decidimos ir a echar gas a una gasolinera y entre que la gasolinera era bastante pequeña, que estaba hasta arriba de gente y que la gente no colaboraba ni una pizca, estuvimos un buen rato hasta que conseguimos hacer toda la maniobra de colocarnos junto al surtidor y luego volver a salir.
Llegamos por fin a Margate y aparcamos en un sitio cojonudo, un parking muy grande para coches que recorría todo el lateral de una playa, había cientos de sitios y no tuvimos problema en encontrar una zona donde dejar La Gringa ocupando varios de ellos.
Cogimos las bicis y nos fuimos a visitar una cosa súper curiosa, una gruta que estaba completamente decorada con conchas, muy interesante y fascinante. Echamos un buen rato visitando la gruta y contemplando todo el trabajo que había llevado construirla. Después volvimos a coger las bicis y nos acercamos hasta la zona de playa.
Mi bici seguía sin funcionar, así que volví de nuevo con la lengua fuera a donde habíamos aparcado La Gringa. Comimos y emprendimos el camino de vuelta. El regreso fue mucho mejor que la ida, no encontramos ningún tráfico y en poco más de tres horas estábamos de vuelta, se nos hizo el trayecto mucho más corto. Y Puri se animó a conducir un rato desde los alrededores de Sevenoaks hasta la estación de servicio de Fleet, así que todo estupendo.
En resumen un fin de semana muy interesante en el que pudimos conocer esta zona del país y en el que el tiempo nos respetó lo suficiente como para poder disfrutar del viaje. Nos quedaron ganas de volver en otro momento en el que haga incluso mejor tiempo y podamos disfrutar de las estupendas playas que conocimos.






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