Viaje a Galicia, primera parte

 


A finales de Agosto por fin pudimos hacer el viaje que llevábamos un buen tiempo planeando. La situación estaba regular, con noticias no demasiado buenas desde España y el inconveniente de tener que hacer cuarentena a la vuelta, pero teníamos muchas ganas (y los billetes del ferry nos habían costado una pasta) así que nos liamos la manta a la cabeza y allá que tiramos.

Salimos un viernes por la tarde y en el camino a Portsmouth encontramos mucho tráfico. Menos mal que sólo hay una hora de distancia y que habíamos salido con mucho tiempo. Llegamos sin problemas al embarque del ferry y, tras un buen rato de espera, embarcamos y nos metieron junto a los camiones. Fuimos de los últimos en embarcar y el espacio que hay es bastante estrecho, así que hubo que andar con tiento para poder entrar hasta el final.

El viaje en el ferry fue muy cómodo, el ferry es muy grande, tiene diez plantas, y se menea poco. Los camarotes chiquitines pero suficientemente cómodos. Al día siguiente me pasó una cosa muy graciosa. Fuimos a coger la comida al self-service y había paella. La pedí y me preguntó la camarera que si quería patatas fritas y le dije que paella con patatas fritas es un crimen. La camarera, que era francesa, se partió de risa. Llegó el siguiente cliente, un tipo inglés y también pidió paella. La camarera también le preguntó si la quería con patatas fritas y el tipo le dijo que no, que con arroz. Así que allá que se fue tan contento el personaje con su plato de paella con un acompañamiento de arroz blanco!!

Entre lecturas, comidas y paseos por el barco se nos pasó la travesía y llegamos a Santander a media tarde del sábado. Emprendimos camino y paramos en lo que se supone que era un area de autocaravanas en Colunga, cerca de Gijón. El area de autocaravanas ya no era tal, habían quitado todos los servicios, sólo quedaba una explanada asfaltada junto a la gasolinera. Preguntamos y nos dijeron que no había problema en que pasásemos la noche allá y como no necesitábamos agua ni vaciar depósitos, pues nos valía. Salimos a dar una vuelta por el pueblo, chiquito pero interesante, con una bonita iglesia. Vimos una tienda que tenía muy buenos productos típicos y tomamos nota para parar a la vuelta. Unas raciones para cenar en un restaurante y a dormir.

 

Al día siguiente emprendimos camino, entramos a la autopista y de pronto miré por el retrovisor y me di cuenta de que nos habíamos dejado sacado el slide out del dormitorio!! Puri tuvo que levantarse a meterlo, menos mal que se puede activar fácilmente incluso en marcha. Qué susto y que despiste!! Paramos a echar gas un poco más allá de Avilés y Puri se animó a conducir La Gringa un rato. Ibamos a salir de la gasolinera y al dar la vuelta por la parte de atrás de pronto era súper estrecho. Pero Puri pudo maniobrar perfectamente y salir sin problema. A la altura de Navia volvimos a parar y volví a tomar yo las riendas. 

Seguimos camino y paramos a comer en una gasolinera de Ordes. En teoría íbamos a repostar allí pero resulta que la gasolinera que tenía el surtidor de gas era la que estaba en sentido norte y si íbamos a ese lado luego nos mandaban casi hasta Coruña antes de poder dar la vuelta. Así que decidimos seguir camino y parar en Santiago a repostar. Tuvimos que entrar bastante a Santiago, la gasolinera es una que está al norte de la ciudad, pero no hubo problema. Es la primera gasolinera en la que un empleado hace el trabajo de estar apretando el botón del gas hasta que se llena el depósito, que tarda una eternidad, yo lo agradecí.

A media tarde llegamos ya a Sanxenxo. En Julio habíamos estado explorando la zona y buscando sitios para pernoctar, repostar, llenar agua, etc... En Sanxenxo hay una cosa súper cómoda, hay una gasolinera que tiene un area para autocaravanas en la que cargar agua y descargar depósitos y te cobran sólo 5€, así que hicimos una parada técnica para hacer estas operaciones. Volvimos varias veces más a esta gasolinera cuando necesitábamos repostar agua o vaciar depósitos, fue genial porque así no tuvimos que ir a ningún camping.

Finalmente llegamos a O Grove. Puri había investigado y encontrado un sitio estupendo para aparcar la autocaravana, era un pequeño parking detrás de la Casa del Jubilado donde nunca había nadie, así que allí nos instalamos y estuvimos estupendamente varios días sin que nadie nos molestase. Y era genial porque todo lo que necesitábamos hacer en el pueblo estaba al alcance andando o en bici. Y si teníamos que ir a algún sitio más lejano nos prestaba su coche el hermano de Puri


Al día siguiente comenzó el baile de visitas de la caravana. Vino el hermano de Puri y sus padres y luego un montón de amigos. Fue muy divertido ver la cara de todos al ver lo grande que era nuestro bicho!! Una noche incluso nos animamos a organizar una cena y nos juntamos diez personas (seis mayores y cuatro chavales), un lujo poder disfrutar de tanto espacio.

El viernes siguiente a nuestra llegada Leo volvió ya para Madrid que tenía que comenzar el colegio. Nosotros fuimos una noche con La Gringa a dormir en el parking de A Lanzada, que tenía yo ganas de disfrutar del atardecer junto a la playa. Hizo un atardecer precioso y pudimos disfrutar de él junto a un grupo de amigos que habían venido a vernos. Lo único malo es que hacía mucho viento y por la noche una vez más se movía toda la caravana un huevo. Yo quería haberme levantado para también disfrutar del amanecer en la playa pero con la que soplaba no apetecía nada y preferí quedarme en la cama.


En resumen, pasamos unos días muy buenos, con un tiempo excelente. Pero todo lo bueno tiene su fin y llegaba el momento de volver. Pero todo eso os lo contaremos en el próximo post

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