En este post os vamos a contar varios viajes que hicimos a la costa, incluyendo uno que hicimos para acudir a la fiesta de una boda.
A finales de Mayo nos fuimos a Weston-Super-Mare, una ciudad vacacional que hay cerca de Bristol. Fuimos allí porque yo quería ir a ver una obra de teatro que ponían en Bristol. El sábado salimos de Winchester por la mañana y llegamos sin incidencias al camping en Weston-Super-Mare por la tarde después de comer. Dejamos a La Gringa aparcada y nos fuimos a Bristol en transporte público (bus + tren). La obra de teatro estuvo genial, era una adaptación del libro "Touching the Void" de Joe Simpson en el que narra un accidente que tuvo escalando en Los Andes y todas las perrerías que tuvo que soportar para sobrevivir. La adaptación teatral es impactante, realmente consiguen recrear el ambiente de la escalada de alta montaña en el escenario, un auténtico prodigio.
La obra terminaba bastante tarde, después de las once, y a esa hora ya no hay transporte público a Weston, así que nuestro plan era ir en Uber, que habíamos visto que nos costaría unas 40£. Imaginad nuestra sorpresa cuando abrimos la aplicación de Uber y nos dice que el precio son casi 80£ por "alta demanda". Decidimos esperar un poco dando una vuelta pero al consultar media hora después el precio había subido a más de 100£! Resignados estuvimos dando vueltas por la ciudad a la espera de que el precio bajase. Era el primer fin de semana con todo abierto después del lockdown y la gente estaba desatada, había chavales por todas partes y los sitios estaban de bote en bote. Intentamos entrar en uno a tomar un cocktel y nos dijeron que imposible si no habíamos reservado. Finalmente cerca de la una el precio bajó y pudimos pedir un Uber que no nos costase un ojo de la cara. Nos costó un huevo encontrarnos con el coche porque habíamos quedado en una plaza muy grande llena de gente y era imposible encontrarse con tanta movida como había. Y encima después de conseguir recogernos nos tuvo que dejar a los cinco minutos porque no le funcionaba el móvil y tuvimos que pedir un segundo Uber. Así que no llegamos a casa hasta más de las dos de la mañana.
Las playas de la zona tienen una peculiaridad y es que allí hay unas mareas gigantescas, de más de 10m, así que cuando la marea está baja el agua puede estar a más de 1km de la costa. Y encima es todo fango, así que realmente sólo te puedes bañar en un periodo muy pequeño del día, coincidiendo con la marea alta. Para cuando nos despertamos y estuvimos listos ese momento ya había pasado, así que cogimos las bicis y nos dirigimos a una pequeña península en la que hay un camino mantenido por el National Trust y nos dimos un buen paseo disfrutando de las vistas, incluyendo el espectáculo del mar retirándose y dejando ríos que se formaban en el fango de la playa.
Después de comer nos dirigimos con las bicis al pueblo de Weston-Super-Mare (nuestro camping no estaba en el pueblo en si, estaba como un par de kilómetros al norte). Nos habían dicho que estaba lleno de gente pero no era para tanto y nos pudimos dar una buena vuelta por el paseo marítimo. En el escaparate de un bar tenían un maniquí de la Reina, nos hizo bastante gracia y nos hicimos unas fotos. Nuestro plan original era haber vuelto al camping a cenar una barbacoa pero nos dio pereza y decidimos cenar en Weston, encontramos una brasería griega donde pudimos cenar unas buenas carnes a la brasa atendidos por gente bien simpática.
Al día siguiente sí que conseguimos estar listos a la hora de la marea alta y pasamos un rato en la playa al sol. Aunque sí que había agua como para bañarse, tampoco invitaba mucho porque estaba muy marrón de todo el fango que tiene, así que yo sólo me metí hasta las rodillas. Después de comer preparamos todo para irnos. La señora del camping obviamente había subestimado el tamaño de La Gringa porque intentó indicarme una maniobra imposible, pero con la ayuda de otro señor conseguimos maniobrar y salir. Pero nos esperaba un último obstáculo: el camino que llevaba al camping junto a la playa era bastante estrecho y había varios coches aparcados que hacían que no pudiésemos salir. Estuvimos esperando un rato y finalmente se fue el que más molestaba. Yo me acerqué y medí el espacio disponible y vi que cabíamos, justo pero cabíamos, así que con gran cuidado conseguimos salir y partir.
Un par de fines de semana después hicimos una excursión de fin de semana cerca de Arundel, un pueblo que tiene un castillo muy chulo en la costa sur, cerca de Portsmouth. Salimos el viernes por la tarde después de trabajar y en un par de horas estábamos allí. El camping era bastante agreste, en unos antiguos campos de una granja, pero bastante agradable. Tenía la peculiaridad de que los aseos estaban cerrados en general y los campistas los podían alquilar para un grupo privado. Enfrente de nosotros había un grupo de chicas que estaban pasando un fin de semana en plan grupete de amigas y enseguida les llamó la atención nuestra Gringa y estuvimos encantados de hacerles un tour. Una de ellas era monitora de yoga y estuvieron un rato largo haciendo todo tipo de ejercicios de yoga en la pradera delante de nosotros.
El castillo de Arundel está muy bien conservado y es muy chulo, el sábado fuimos con las bicis e hicimos una buena visita. Aparte de poder ver el castillo y visitarlo por dentro, una de las cosas más interesantes es que tiene un jardín muy grande lleno de todo tipo de plantas, incluyendo algunas que parecen más tropicales que otra cosa, así como muchas estructuras curiosas, fuentes, templetes, galerías, etc...
El domingo decidimos acercarnos a la playa y nos fuimos con las bicis hasta el pueblo de Littlehampton. Lo que no imaginábamos es que esa misma idea se le iba a ocurrir a media Inglaterra. La playa estaba increíblemente llena de gente, parecía Benidorm. Nos buscamos un par de metros cuadrados donde poder extender la toalla y nos dimos un baño rápido, pero aquello era un agobio con tanta gente por todas partes. Así que en un par de horas recogimos y nos fuimos pitando.
Un par de semanas más tarde hicimos otra excursión de fin de semana. El objetivo era poder conocer la playa de Tyneham que nos habían recomendado nuestros amigos Martín y Elena. Así que el viernes por la tarde cogimos La Gringa y nos plantamos en el camping en Corfe Castle. En el camino alguien nos vio y publicó en Facebook que había visto pasar una National Tropical por su pueblo y me hizo mucha ilusión poder confirmar que éramos nosotros. El camping era bastante básico, simplemente una granja en la que habían reacondicionado varios campos para acoger campistas. La granja estaba llena de colinas empinadas y en vista de que no eran apropiadas para nuestro bicho nos colocaron en lo alto de la colina lejos de todo el mundo.
El sábado vinieron nuestros amigos desde nuestro pueblo, nos recogieron en el camping y nos fuimos todos hasta la playa. Resultó ser una playa espectacular, muy bonita, recogida en una bahía. Y encima no había prácticamente nadie. Todo lo contrario de nuestra experiencia en Littlehampton! Pasamos una buena tarde disfrutando de esta playita y nos llevaron de vuelta al camping. Ese día era nuestro sexto aniversario de boda así que nos fuimos hasta el pueblo cercano de Corfe Castle a celebrarlo. Fuimos al "Pink Goat", un sitio agradable y muy original en el que disfrutamos de una buena cena.
El domingo aprovechamos que estábamos más o menos cerca de Dorchester para ir a ver a nuestra amiga Kate. Yo había visto un sitio donde podíamos dejar a La Gringa un rato mientras íbamos a comer, una antigua estación de pesado de vehículos que ahora estaba abandonada, pero al llegar allí nos encontramos con que estaba en obras y la tenían cerrada. Así que tuvimos que improvisar, yo me acordé de haber visto unos lay-bys (zonas de parada junto a la carretera) bastante grandes en una carretera cercana por la que habíamos pasado, así que nos fuimos para allá y dejamos a La Gringa mientras nos íbamos a comer con esta amiga. Un rato muy agradable de ponernos al día y volvimos a por nuestro bicho que estaba esperándonos tan contento.
Unas semanas después hicimos otro viaje, esta vez a la zona del norte de Devon. El objetivo era acudir a la boda de una compañera de trabajo de Puri, Terri. Como esto está bastante lejos la idea era salir el viernes y paramos a mitad de camino en un camping que ya conocíamos, uno que habíamos visitado en septiembre de 2019 y que tenía una plaza para auto-caravanas bien hermosa. Como íbamos un poco justos de tiempo para llegar no muy tarde al camping, decidimos traernos a La Gringa hasta nuestro pueblo el día anterior de salir y dejarla en un sitio que habíamos descubierto que estaba en un callejón lateral y donde parecía que se podía quedar aparcada sin problemas. El viernes llevé a Puri a trabajar, llevamos todas las cosas a la caravana y yo volví a casa con la idea de dejar allí el coche e ir hasta la caravana con la bici. Pero me llevé la desagradable sorpresa de que mi bici estaba pinchada. Así que no tuve más remedio que volver a llevar el coche hasta allí (con la bici dentro con la idea de repararla más adelante) y dejarlo aparcado en una calle cercana. Todo salió bien pero fue un poco de lío.
Por la tarde, después de llegar al camping me puse a reparar la bici. Una vez que tuve reparado el pinchazo decidí aprovechar e hinchar las ruedas de todas las bicis. Y con la de Leo me despisté e hinché una rueda de más hasta que la cámara explotó, destrozando también la cubierta de la bici. Como me explotó en las narices me dejó un rato medio sordo, con un pitido en los oídos.
Al día siguiente emprendimos el camino hacia nuestro destino final pero tuvimos que parar un par de veces, para echar gas y comprar una rueda nueva para la bici. En el sitio que paramos para comprar la rueda hubo que hacer una maniobra complicada para dar la vuelta pero con la ayuda de Puri pude lograrlo sin muchas dificultades. Por fin llegamos al camping después de comer y mientras Puri se terminaba de arreglar yo estuve intentando conseguir un taxi que nos llevase hasta el sitio de la boda, que estaba como a media hora, pero me costó un huevo, todo el mundo estaba ocupado o no disponible. Finalmente dimos con un taxi en el que nos llevó un chaval muy majete.
Íbamos con preocupación porque llegábamos un poco tarde pero resultó una preocupación infundada, llegamos justo a tiempo de disfrutar de toda la fiesta. Una noche estupenda en la que bailamos un montón y pudimos pasar un rato bien agradable con los compañeros de Puri. La fiesta de la boda era en un sitio espectacular, con impresionantes vistas a la gigantesca playa de Westward Ho! y nos hicimos un montón de fotos mientras atardecía.
Íbamos con preocupación porque llegábamos un poco tarde pero resultó una preocupación infundada, llegamos justo a tiempo de disfrutar de toda la fiesta. Una noche estupenda en la que bailamos un montón y pudimos pasar un rato bien agradable con los compañeros de Puri. La fiesta de la boda era en un sitio espectacular, con impresionantes vistas a la gigantesca playa de Westward Ho! y nos hicimos un montón de fotos mientras atardecía.
Al día siguiente habíamos planificado ir con La Gringa a una playa de la zona, pero mirándolo en el navegador vimos que estaba a casi una hora y se me hizo un poco cuesta arriba. Como estábamos un poco cansados decidimos en vez de eso quedarnos por la zona y dar un paseo por una ruta de bici que transcurría junto al camping. Era una vieja vía de tren que habían reacondicionado como ruta turística y que estaba estupenda. Al ser una vieja ruta de tren las pendientes no eran muy empinadas y el camino era muy liso, un lujo.
Paramos a comer en una vieja estación que habían reacondicionado como pub y mientras estábamos tomando unos helados y un café empezaron a tocar un grupo de gente y pasamos un rato estupendo disfrutando de sus melodías. No eran una banda organizada, simplemente un grupo de personas a las que les gustaban las músicas tradicionales y se juntaban para tocar y disfrutar de la música. Tocaron todo tipo de temas tradicionales, sobre todo irlandeses e incluso se atrevieron a tocar una versión del "Qué viva España!" a nuestro honor.
El lunes emprendimos camino de vuelta y llegamos sin mayor problema a Newport, donde me iba a quedar yo con la caravana para que le cambiasen un sensor que no funcionaba bien en la transmisión. Puri se volvió en tren. Una vez hecha esta reparación me volví el martes por la tarde y me recogió Puri en nuestro sitio de dejar la caravana. Con la mala fortuna de que me dejé mi bolso en el taller, así que más adelante hubo que ir a recogerlo, pero eso ya os lo contaré en otro post.
El lunes emprendimos camino de vuelta y llegamos sin mayor problema a Newport, donde me iba a quedar yo con la caravana para que le cambiasen un sensor que no funcionaba bien en la transmisión. Puri se volvió en tren. Una vez hecha esta reparación me volví el martes por la tarde y me recogió Puri en nuestro sitio de dejar la caravana. Con la mala fortuna de que me dejé mi bolso en el taller, así que más adelante hubo que ir a recogerlo, pero eso ya os lo contaré en otro post.
En resumen, cuatro visitas muy diferentes a las costas inglesas, con una boda incluida en la última de ellas.











