Un fin de semana que parece una gincana


Nuestra caravana había estado una temporada con la gente de Anglo-American Motorhomes reparando unas cuantas cosas después del viaje a Suiza. Este fin de semana queríamos ir a Bath a ver una ópera en la que actuaba un conocido de Puri, así que aprovechamos para hacer el plan de ir a recoger la caravana para luego ir a Bath y finalmente devolverla al sitio donde la guardamos.

El viernes por la tarde viajamos Puri y yo por separado (yo venía de Londres de una conferencia y Puri de su curro) y nos vimos en la estación de Newport donde nos estaba esperando Tony de Anglo-American. Nos llevó hasta la motorhome y nos explicó todas las cosas que se habían arreglado. Como era bastante tarde, habíamos hablado con esta gente para poder quedarnos allí mismo a pasar la noche, que no nos apetecía conducir de noche con todo el tráfico del viernes a la tarde.

La idea original era que nuestras amigas Sara y Emma, que viven en Gales, irían hasta Bath para vernos, pero ya que íbamos a pasar la noche en Newport, pensamos que era mejor que se acercasen a vernos allí y cenar con nosotros en lugar de tener que ir hasta Bath al día siguiente. Así que allí las esperamos y después de unos buenos abrazos y probar la empanada de zamburiñas que había hecho Puri nos fuimos a cenar. Fuimos a un hindú y nos dijeron que teníamos que esperar más de dos horas a que tuviesen mesa!! A ver, que no estábamos en El Bulli... Andábamos pensando a dónde ir cuando Emma avistó otro hindú en una esquina cercana. Allá que fuimos y cenamos estupendamente, así que casi mejor que el primero estuviese lleno, ellos se lo pierden.

Nos despedimos con pesar de nuestras amigas y nos fuimos tempranito al sobre. Pronto empezó a soplar el viento de lo lindo y nos pasamos la noche notando como las rachas de viento zarandeaban la caravana.

Nos levantamos al día siguiente sin haber dormido muy bien. El día estaba horroroso, con lluvia y sobre todo un buen vendaval. La previsión era que amainase a mediodía, así que preferimos anular una excursión que pensábamos hacer a Wells y nos quedamos allí toda la mañana esperando a que bajase un poco el viento. A mediodía amainó un poco pero siguió soplando a lo bestia. No podíamos tampoco esperar mucho más porque teníamos que conseguir llegar a Bath a tiempo para poder ir a la ópera, así que con un poco de acojone salimos hacia allá.

Los primeros momentos de conducción de La Gringa fueron complicados. Se me hacía enorme después de varios meses sin conducirla y nada más salir tuvimos que negociar una curva un poco complicada entre un coche aparcado y unos postes y sudamos un poco de tinta. Pero enseguida me hice con ella y volví a sentirme cómodo.

Llegamos a la autopista y vimos que, a pesar de que hacía mucho viento, La Gringa se conducía sin problemas. Atravesamos el puente que une Gales con Bristol, que era el punto en principio más complicado porque allí siempre se forma mucho viento, sin nada destacable.

Atravesamos Bath y fuimos hacia el camping donde íbamos a dejar la Gringa. Poco antes de llegar tuvimos otro momento complicado. Había un punto en la carretera en el que coincidían varios coches aparcados con unos postes al otro lado. El espacio era muy justo y tuvimos que pasar a dos por hora, con una distancia mínima a ambos lados. No me gustó nada.

Llegamos por fin al camping y estába bastante bien, entrada fácil y unas parcelas de buen tamaño. Un sitio para apuntarse. Lo malo es que seguía haciendo un tiempo asqueroso, así que no pudimos disfrutar de lo que ofrecía el camping, tiene un laguito que tenía buena pinta pero con la que estaba cayendo no nos animamos a ir a visitarlo.

No había sido posible encontrar un sitio cerca de Bath donde nos admitiesen a La Gringa y el más cercano que encontramos fue este camping que estaba a unas diez millas. Demasiado lejos para las bicis (que tampoco nos habíamos traído), así que había que ir en transporte público. Un taxi nos acercó a la estación de Westbury y desde allí cogimos el tren a Bath, media horita.

La información original que yo tenía era que el último tren de vuelta era a las 9:30 y, cómo era previsible que la ópera terminase más tarde, pensábamos que no tendríamos más remedio que llamar a un Uber que nos iba a costar un ojo de la cara. Pero camino de Bath Puri vio que en realidad había trenes hasta las 11:30 así que al llegar a la estación fuimos a la taquilla a ver si nos cambiaban los billetes, que los habíamos sacado sólo de ida, por unos de ida y vuelta. Una vez terminada la transacción, Puri le preguntó al señor de la ventanilla: "¿Cuando es el último tren de vuelta?" y nos dijo muy serio "A las 7:30". Nos quedamos con cara de no dar crédito a lo que nos estaba diciendo y él seguía muy serio y de pronto se descojonó y nos dijo "Teníais que haber visto vuestras caras!!!". Buenísimo, que cachondo!! Nos confirmó que el último tren era a las 11:30 como suponíamos.

Fuimos a coger el autobús que nos llevaría hasta donde se representaba la ópera y le pedimos al conductor que nos confirmase que ese era el bus correcto. Le enseñé el destino en el Google Maps, lo miró un rato intentando descifrar lo que veía y finalmente nos dijo que sí. Salimos y vi en el Google Maps que íbamos hacia un sitio completamente diferente. Bajamos en la primera parada y tuvimos que volver a la carrera a la parada original, a toda prisa porque ya se nos estaba haciendo tarde. Volvimos a confirmar con el nuevo conductor que ese sí que era el correcto pero no me fiaba y hasta que no vi que Google me confirmó que íbamos en buena dirección no respiré.

Llegamos por fin a la ópera con suficiente tiempo y nos preparamos para disfrutar de la función. Terminó la primera parte y vimos que había durado casi dos horas. Hicimos cuentas y vimos que si la segunda parte duraba lo mismo no llegábamos al último tren ni de coña. Nos dijeron que la segunda parte no duraba tanto pero no nos fiábamos del todo y por si acaso nos colocamos en unos asientos cerca de la salida para poder salir a la carrera si hiciese falta. Finalmente la segunda parte no duró tanto y conseguimos salir en hora para coger el último tren.

Cuando estábamos esperando el autobús que nos había de llevar a la estación aparecieron unos cuantos chavales ingleses con unas cuantas copas de más y cantando voz en grito. Cuando subimos al autobús empezaron a aparecer más y más chavales y llenaron el piso de arriba del autobús cantando a pleno pulmón todo tipo de canciones, incluyendo Delilah

Llegamos a la estación y subiendo hacia el andén le dije a Puri "Parece que hay un pub ahí arriba". Se escuchaba un jolgorio gigante muy parecido al ambiente de un pub lleno hasta la bandera. Pero no había ningún pub, simplemente el andén está hasta arriba de peña, todos hablando a voz en grito como si estuviesen en un garito. Sólo faltaba el DJ y la bola de espejos. Hablamos con un operario de la estación que nos explicó que es que había habido rugby y todos estos eran aficionados.

Un taxi nos llevó hasta el camping y cuando estábamos llegando hasta La Gringa nos empezamos a preguntar de dónde venía un pitidito que parecía una alarma hasta que nos dimos cuenta de que realmente era una alarma que venía de La Gringa. Entramos y estaba sonando a todo volumen. Intentamos ver qué es lo que era pero no había forma, no podíamos identificar de dónde venía el sonido, parecía venir de todas partes a la vez. La alarma se calló y respiramos aliviados. Pero al poco volvió a saltar otra vez. De nuevo como pollos sin cabeza intentando saber dónde coño estaba la alarma hasta que ya por fin nos dimos cuenta de que era una que estaba a nivel de suelo. Nosotros estábamos mirando hacia arriba que es de donde parecía provenir el sonido pero en realidad venía del suelo y rebotaba en el techo confundiéndonos. La alarma se volvió a activar y vimos que era la del propano. Salí y cerré el gas, apagamos todas las calefacciones pero sólo se apagó del todo cuando abrimos la puerta y ventilamos un rato. Decidimos que no podíamos volver a abrir el gas, así que había que tirar del calentador eléctrico. Como sólo teníamos uno lo usaríamos para la zona del dormitorio, dejando la zona del salón con una ventana abierta para estar ventilada.

Nos fuimos a dormir un poco intranquilos y en mitad de la noche me desperté porque hacía bastante frío. Me di cuenta de que el automático exterior había saltado y el calentador no estaba funcionando. Lo subí pero al poco rato volvió a saltar. Parece que había algo que consumía bastante y hacía que saltase cuando poníamos el calentador. No conseguí que se quedase estable hasta que no desconecté todo lo eléctrico salvo el calentador. Pero entre una cosa y otra pasé un buen rato dando tumbos en la oscuridad. Además se había vuelto a levantar un viento gigantesco

Nos levantamos al día siguiente y hablamos con Steve de Anglo-American. Nos dijo que si no olíamos a gas y dado que esa mañana la alarma no estaba saltando, lo más posible es que fuese una falsa alarma y que el detector no estuviese muy bien. Quedamos en estar atentos a ver si volvía a saltar o si detectábamos algún olor pero a lo largo del día no detectamos nada. Seguía haciendo un viento horroroso, pero no podíamos esperar mucho, así que, sabiendo que esa mañana no teníamos que circular por ninguna carretera muy expuesta, salimos de nuevo hacia Bath. Había investigado el camino de salida del camping y había visto que podíamos ir por otro lado que tenía algunas zonas estrechas pero nos ahorrábamos el paso angosto entre los coches y los postes. Resultó una buena elección, las zonas estrechas no eran para tanto y salimos sin tener que luchar.

Bath tiene varios Park and Ride (sitios donde puedes dejar el coche y hay un autobús que te acerca al centro) pero solo tiene uno que no tenga limitación de altura. Por desgracia estaba justo al lado contrario, así que nos tocó atravesar Bath una vez más. Había muchos huecos libres así que conseguimos dejar La Gringa bien aparcada sin problema.

El autobús del Park and Ride nos dejó en el centro y nos fuimos al Thermae Spa, nuestro objetivo del día. Es un spa muy majo y no muy caro. Tiene varias piscinas, incluyendo una en la azotea del edificio. Lo malo que tiene es que no permite reservar y tienes que llegar y hacer cola. Llegamos en un momento bastante solicitado y nos tocó hacer una hora de cola para entrar. Pero mereció la pena, este spa está genial y nos dimos unos baños relajantes bien merecidos. Lo único malo es que hacía tan mal día que en la piscina de la terraza no se estaba bien. Había un viento congelado y cualquier parte de tu cuerpo que estuviese fuera del agua se quedaba hecha un carámbano.

Terminamos la sesión de Spa y estaba yo esperando a Puri y viendo que tardaba un montón. Al cabo de un buen rato salió y me dijo que no encontraba su abrigo por ninguna parte. Buscamos por todos lados y no lo encontramos. Reclutamos a varios empleados del Spa para que nos ayudasen pero ellos tampoco encontraron nada. Intentamos encontrar la localización del teléfono de Puri (que estaba en el abrigo) usando mi teléfono pero no fue posible y además me quedé sin batería. Estábamos ya dándonos por vencidos cuando apareció uno de los empleados con el abrigo, lo había encontrado en una de las cestas donde se echan los albornoces usados.

Comimos algo y fuimos a coger el autobús de vuelta al Park and Ride y vimos que se nos fue uno en las narices, algo que se repetiría a lo largo del día. Entre esto, la hora de espera para entrar y el rato buscando el abrigo de Puri se nos había hecho bastante tarde. Queríamos haber llegado al sitio de la caravana antes de que se hiciese de noche pero no iba a poder ser.

Salimos de vuelta, atravesamos de nuevo Bath hacia el sur (ya me sé el camino un poco de memoria) y tiramos hacia Salisbury. La tarde transcurrió sin novedad, el viento había amainado bastante y se circulaba bastante bien. No había mucho tráfico. Paramos para repostar en Salisbury y llegamos a nuestro sitio un poco después de las 7:30. Teníamos el problema de que, al haber ido hasta Newport en tren, no teníamos en el sitio nuestro coche para poder volver a casa, así que teníamos que volver utilizando algún transporte público desde la estación de Romsey, el pueblo más cercano. Puri había estado mirando la ruta y vimos que lo ideal era coger un tren que salía a las 8:07. Pero empezamos a llamar a las compañías de taxi para que nos acercasen hasta la estación y ninguna tenía disponibilidad o nos daban un tiempo de espera muy largo. La que más pronto nos podía recoger era a las 8:15, pero cuando decidimos optar por esta opción e ir en un tren más tardío los de esta compañía ya no cogían el teléfono. Estábamos un poco desesperados sin saber cómo salir de allí cuando se me ocurrió ver si quizá podíamos coger un Uber. Inicialmente me decía que no había coches disponibles pero después de insistir apareció uno. Aleluya!!

En la aplicación de Uber no había sido capaz de encontrar la estación a la que teníamos que ir, así que había puesto como destino el pueblo en general. Se lo expliqué a nuestra conductora de Uber (una rumana que hablaba un estupendo español que había aprendido en Guatemala) y buscó ella el destino. Pero salimos y vi que íbamos en dirección completamente contraria. Se lo dije a la chica y me confirmó que había puesto el destino equivocado. Si no hubiese estado atento, habíamos acabado en Murcia!! Cogimos por fin la ruta correcta y llegamos a la estación. Puri sacó los billetes y yo mientras intenté averiguar a qué andén teníamos que ir. Aquello estaba más desierto que el Sahara, no había ni Blas. Y vi que todos los paneles ponían que todos los trenes están cancelados!! Una voz en el altavoz nos informó de que el tren que queríamos coger saldría del "frente de la estación". Y yo dando vueltas intentando encontrar dónde leches era eso hasta que me di cuenta de que se referían a que era un autobús que salía de delante de la estación. Salimos y no había un autobús por ningún lado. Vimos pasar uno por una carretera más abajo y salimos a la carrera para ver si lo pillábamos. Pero cuando llegamos nos enteramos de que ese no era nuestro autobús y de que el que teníamos que pillar se acababa de ir en nuestras narices. Y ya iban dos!! Nos dijeron que había otro autobús que nos llevaba a Southampton y optamos por esta opción.

Llegamos a la estación de Southampton y pregunté a un señor por el tren a Winchester y le entendí que salía del andén 1. Estábamos buscando ese andén 1 cuando vimos que de nuevo todos los trenes estaban cancelados. Volvimos a preguntar al señor y me aclaró que lo que me había dicho era que teníamos que tomar un autobús que se cogía en la salida que estaba junto al andén 1. De nuevo echamos a correr y de nuevo el autobús se nos fue en las narices. Y ya iban tres!! Le pregunté a una chica que había allí organizando el cotarro y me dijo que pronto vendría otro. Pero en realidad era medio boba porque el nuevo autobús tardó más de media hora en aparecer. Si esta panoli no nos hubiese dicho esto, nos hubiésemos refugiado en el interior de la estación en lugar de pasarnos un buen rato medio mojados debajo de un soportal pasando frío. Lo único bueno de la espera es que pude ver la maniobra en la que una grúa gigante remolcaba a un autobús estropeado, algo muy curioso de ver.

Una vez que llegó el nuevo autobús el viaje discurrió sin más incidencias: autobús a Winchester, tren a Woking, tren a Aldershot y un último taxi hasta casa. Llegamos a casa reventados después de este fin de semana que más pareció una Gincana de Pekin Express que otra cosa...