Bristol y alrededores


El último fin de semana de Agosto, que aquí en Inglaterra es puente, nos fuimos Leo y yo con La Gringa a un camping cerca de Bristol. Es un fin de semana en el que todos los ingleses aprovechan para salir de vacaciones y encima hizo buen tiempo, así que estaba todo hasta la bandera. El camping parecía un parque de atracciones, con niños corriendo por todas partes. Habían incluso montado puestos con pizza y perritos, así que era un poco como estar en la feria.

El primer día del fin de semana cogimos La Gringa y nos fuimos a Bristol. Yo había usado una aplicación que se llama Park4Night que sirve para encontrar sitios donde dejar la auto-caravana sin ser un parking y había visto que había una calle ancha y poco transitada cerca de un parque en las afueras de Bristol donde mucha gente dejaba su auto-caravana. Allá que fuimos y resultó ser un sitio ideal, una avenida ancha con un carril lateral donde aparcar bajo la sombra de los árboles. Dejamos a La Gringa bien aparcadita, cogimos las bicis y nos fuimos al centro de Bristol. Hicimos un tour sobre street art que estuvo genial, con un montón de graffitis interesantes, incluyendo varios de Banksy. Después por la tarde visitamos un museo interactivo sobre inventos científicos que también molo mucho

Al día siguiente fuimos a visitar la garganta de Cheddar, el pueblo del que es originario esa variedad de queso, que está al lado de una garganta impresionante con unas cuevas muy interesantes. Al llegar a la zona de las cuevas aparqué La Gringa en una zona de aparcamiento para autobuses y ya nos íbamos a ir tan contentos cuando me dice un señor que si la iba a dejar así. La Gringa es tan grande que, aunque yo la había metido hasta el fondo del hueco para aparcar, todavía entraba un metro en la carretera. Tuve que avanzarla y meter el morro en el arcén hasta casi dar con un árbol para que no sobresaliese. La visita a las cuevas estuvo genial, muy recomendada

El último día hicimos una cosa bastante loca: encontramos un circuito cerca de dónde estábamos donde hacían carreras de choques de coches: coches destartalados haciendo carreras locas y chocando unos contra otros. Fue súper gracioso y lo pasamos chupi. Llegar hasta el circuito con La Gringa fue un poco aventura, porque esto estaba en el medio de la nada con unas carreteras bastante estrechuelas, pero llegamos sin problema ni nada digno de reseñar

En resumen, un fin de semana largo muy entretenido y La Gringa se portó como una campeona.

Una semana en North Devon


Una vez que ya por fin estaba todo arreglado en La Gringa era el momento de hacer su primer viaje grande. Unos amigos nuestros de Sevilla, Moi y Leti y sus hijos Bruno y Mauro nos venían a visitar y a pasar 9 días con nosotros. Antes de saber que iban a venir yo ya había mirado para estar una semana en un camping de North Devon, lo había elegido porque estaba cerca de varias playas que decían que eran muy buenas para el surf con la idea de que Leo pudiese practicar. Estos amigos decidieron unirse al plan y pasar esa semana en North Devon con nosotros.

Pero antes de ir a North Devon, buscamos un sitio que estuviese más cerca para que Puri pudiese unirse el primer fin de semana (durante la semana ella no iba a poder venir, que tenía que trabajar) y escogimos un camping cerca de Portsmouth. Allí se produjo la esperada reunión con estos amigos. Lo de llamar camping al sitio donde estábamos es por decir algo, porque básicamente era un prado al lado de una granja, sin más servicios que unos grifos donde repostar agua. Pero bueno, era super barato, 10£ por noche, así que tampoco nos vamos a quejar


El sábado dejamos La Gringa y la caravana de estos amigos en la granja y nos fuimos a Portsmouth. Visitamos los barcos del Historic Dockyard y lo pasamos chupi (especialmente todos los chavales) disfrutando de la historia naval. Nos dio tiempo incluso para pasarnos por los outlets de Gunwharf Quay y comprarnos unos caprichitos :-)

Al día siguiente nos despedimos de Puri y condujimos hasta un camping bastante chulo cerca de Dorchester. Tenía un lago donde se podía pescar y los chavales estaban como locos por que les comprásemos una caña, pero eran demasiado caras. Yo les había propuesto a estos amigos que el lunes, mientras yo trabajaba (esa semana iba a estar currando desde la motorhome) se acercasen a ver la Durdle Door, una playa super chula con un arco de piedra espectacular, pero les dio pereza y al final pasaron el día en el camping tranquilamente. Por la tarde salimos hacia North Devon y poco antes de anochecer llegamos al que sería nuestro sitio para el resto de la semana, Un camping muy chulo, espacioso, con buenos servicios, una entrada no demasiado complicada y unas parcelas muy hermosas.


Pasamos unos días estupendos, disfrutando de todos los pueblitos marineros de los alrededores, sitios como Westward Ho, Ilfracombe o Lynton, unos pueblos entrañables, muy marineros, en una costa abrupta y espectacular. La Gringa no se movió del camping en todos esto días, aprovechamos que estos chicos iban en coche y podíamos más o menos ir todos. Lo más chulo para mi fue un día que se fueron todos a la playa y yo me incorporé más tarde, después de trabajar e hice un recorrido en bici junto a la desembocadura de un río que fue precioso (incluyendo tomar un mini ferry para cruzar la ría). Lo peor fue que nos hizo un tiempo bastante malo que no dejó que pudiésemos apenas disfrutar de la playa, incluso un día llovió tanto que no fuimos a ningún lado y pasamos el día en el camping. Menos mal que vinieron estos amigos, porque el plan original de que Leo hiciese surf hubiese sido un fracaso.


El fin de semana volvió Puri con nosotros y el sábado fuimos a visitar otro pueblito marinero, Clovelly, que también fue super chulo. Una cosa curiosa es que en este pueblo cobraban por entrar, 7£ nada más y nada menos, algo que no había visto en la vida. Pero mereció la pena porque la verdad es que el pueblo es encantador y merece la pena visitarlo.

Llegó el domingo y llegó la hora de volver. Hasta ese momento la semana había transcurrido sin incidentes, pero estaba claro que no nos podíamos librar, que algo nos tenía que ocurrir. Al salir del camping, la puerta de la motorhome no había quedado bien cerrada y se abrió. Al abrirse, salió el escalón eléctrico y le dimos una buena leche con una piedra, quedando bien doblado. Con la ayuda de Moi y deslomándonos un poco, conseguimos volverlo a meter, pero quedó sin funcionar correctamente...

El resto del viaje de vuelta transcurrió sin más incidentes. Volvimos a casa y estos amigos aparcaron su caravana muy cerquita y pasaron la noche con nosotros. El lunes tocó despedirse con pena, pero pensando ya en la próxima vez que nos veamos (vamos a ir en Abril a verles a Sevilla, coincidiendo con el inicio de La Feria, pero sin Gringa, claro)