Líos y más líos


Como os conté en el último post, aun no habían terminado todos nuestros líos con La Gringa. Después de que la llevé a reparar los frenos al tipo que reparaba autobuses, me dijo que no iba muy fina de motor cuando la llevó a pasar la ITV. Y efectivamente, de camino de vuelta al sitio donde la guardamos, noté que no iba bien, se quedaba sin potencia y daba tirones, especialmente cuando funcionaba con gas licuado.

Pregunté un poco y me recomendaron una gente en Newport (sur de Gales, muy cerca de Cardiff), Anglo-American Motorhomes, les pedí cita y me presenté allí el viernes antes de nuestra excursión a Gales que os conté en el post anterior. Yo no esperaba que fuese una reparación muy grave pero después de estar un rato con la caravana me llaman y me dan la mala noticia de que uno de los cilindros no funciona, lo que puede llegar a ser una avería muy costosa. Y además no pueden acceder al cilindro porque la bujía está apretada super fuerte y si intentan abrirla puede acabar rompiendo. Ante esa perspectiva, acordamos que, como ya habíamos quedado con nuestras amigas para pasar con ellas ese fin de semana, me llevaría la motorhome y se la volvería a traer más adelante.

Así que pasamos un fin de semana estupendo como os conté en el último post y un par de semanas después quedé para dejar La Gringa con esta gente un sábado. Para no llegar muy tarde, me fui el día anterior y pasé la noche en un camping cerca de Bristol que estaba muy bien, muy tranquilo. Pero según llego me dice el señor del camping: "Oye, ¿te habías dado cuenta de que tienes una rueda rajada?" Y no, no me había dado cuenta para nada. Es una de las ruedas de un eje que es doble (tiene dos ruedas por cada lado) y además tiene otro eje justo detrás, así que incluso con la rueda pinchada se puede circular, por lo que no tengo ni idea de si se acababa de pinchar o de si llevaba varios días circulando así sin darme cuenta. Una razón más para hacer una inspección habitual de todas las ruedas antes de empezar cualquier viaje.


Yo no tenía nada para poder reparar o cambiar la rueda. Y, aunque habíamos pensado en contratar una asistencia en carretera, todavía no lo habíamos hecho. Me conecté a la página del RAC y vi que su asistencia en carretera empezaba a ser válida desde el día siguiente en que era contratada. Así que esa misma tarde la contraté y al día siguiente, echándole un poco de morro, les llamé y les dije que se me acababa de pinchar una rueda.

Acordaron en que vendría un vehículo de asistencia. A pesar de que les había avisado de las dimensiones del bicho, se presentó un tipo en una furgoneta pequeña y no paraba de mirar alucinado a nuestro monstruo, pensando cómo diablos se iba a enfrentar a esto. Cómo claramente no tenía los medios para ayudarme, me propuso acompañarme a un taller cercano, me dijo que estando en un eje con otras ruedas no debería tener problemas si íbamos despacio y con cuidado.

Así que allá nos fuimos y nos presentamos en el taller. Los tipos del taller intentaron de todas las maneras posibles elevar la motorhome para poder cambiarle la rueda, pero no hubo manera, todos los gatos que tenían no eran capaces de levantar tanto peso. En vista de que no podían ayudarme, estuvimos llamando a todos los talleres de camiones de los alrededores pero, siendo ya sábado a mediodía, estaban todos ya cerrando o cerrados. Lo único que conseguí es que me dieran una cita para llevarla el lunes. Hablé con los de Anglo American y me aconsejaron que no condujese hasta allá, que para pasar a Gales hay que ir por un puente en una autopista y, si tenía un reventón, ahí si que iba ya a ser un cristo importante.

Así que no me quedó más remedio que cambiar todos mis planes y buscar un camping cercano para quedarme hasta el lunes. Encontré uno que no tenía mala pinta y les llamé para asegurarme de que La Gringa cabría sin problemas. Me dijeron que no había problema y que adelante. Llego al camping y de lo de sin problemas nada de nada. Para entrar había que hacer un giro de 90 grados para pasar luego por una puerta estrecha y las pasé canutas para entrar. Después, una vez ya instalado, se me acerca el tipo del camping y me dice que le asombra que haya sido capaz de entrar. Será cabrón!!!

Así que me tocó pasarme ese finde en ese camping. Afortunadamente, vi que Bath estaba relativamente cerca y que había un autobús que me llevaba directo, así que decidí pasar el domingo allí y visitar el Thermae Bath Spa, un sitio genial, que tiene una piscina caliente abierta al aire libre que es una pasada. Algo bueno tenía que salir de tanto lío

El lunes ya por fin fui al taller, me cambiaron la rueda en un pis-pas (sólo me cobraron 10 libras por el servicio!!) y conduje hasta Newport para dejarles la motorhome. Pocos días después me llamaron con las malas noticias: habían conseguido sacar la bujía pero la cabeza del cilindro estaba dañada y había que sustituirla. La operación iba a ser cara porque el acceso al motor es muy complicado y llevaba mucho trabajo simplemente el poder acceder para poder cambiarla. Me propusieron varias soluciones, desde reparar la cabeza actual a cambiarla por una completamente nueva y optamos por una intermedia de cambiar la cabeza por una de segunda mano que tenían localizada procedente de otra motorhome en UK. Procedieron a hacer ese cambio pero la nueva cabeza no iba bien. Y lo malo es que se nos acababa el tiempo pues en Agosto habíamos quedado ya con unos amigos de Sevilla para pasar con ellos una semana por ahí con La Gringa

Steve de Anglo-American se volcó en el tema, estoy super agradecido, resulto ser una de esas personas de confianza que se vuelcan en solucionar tu problema de la mejor manera. Después de mucho buscar, encontró otra cabeza de segunda mano en USA y consiguió que se la mandasen a tiempo para que pudiésemos tenerla lista para el viaje con estos amigos. La reparación nos costó una pasta, pero por lo menos pudimos disfrutar de nuestra bicha cuando la necesitamos. Pero esto os lo contaré en otro post.



Nuestro primer viaje con La Gringa


Con la ITV no habían acabado todos nuestros líos, todavía quedaban más problemas en la recámara, pero eso os lo contaremos en otro post, hoy prefiero centrarme en algo más positivo: nuestro primer viaje con La Gringa!

Yo había ido a recoger a La Gringa a Newport, en Gales (ya os dije que ya contaré...) y recogí a Puri en la estación de tren de Bristol el viernes por la tarde. Habíamos reservado en un camping cercano y allá que nos fuimos. La llegada al camping sin incidencias, un camping muy majo con una parcela estupenda. Fuimos a descargar las aguas negras y grises y a darle un buen repaso al tanque de aguas negras, que ya le iba haciendo falta.

Al día siguiente amanecimos con calma y conocimos a unas señoras muy simpáticas (madre e hija) que estaban en una caravana cerca de la nuestra. La hija estaba alucinada con La Gringa, las invitamos a pasar a echar un vistazo y les encantó lo que vieron y creo que nos despidieron con envidia.

Tomamos camino de Barry, cerca de Cardiff, donde habíamos quedado con nuestras amigas Sara y Emma. Llegamos allí un poco antes de comer y, a falta de otro sitio mejor, las esperamos en una zona de aparcamiento junto a la carretera que lleva al aeropuerto. Gran alegría de encontrarnos. El hijo de Emma nos condujo a donde íbamos a pasar la noche con La Gringa. Era un sitio súper curioso. Él trabaja para los ferrocarriles en un almacén donde tienen un montón de antiguos vagones de tren que se dedicaban al transporte de carbón. Ahora están en desuso pero tampoco quieren desprenderse de ellos, así que tiene que haber alguien que se dedique a moverlos de vez en cuando y esta es la labor que él hace. Junto al almacén hay un montón de sitio disponible y el hijo de Emma pidió permiso para que nos pudiésemos quedar allí. Así que allí nos instalamos, rodeados de vagones de tren y locomotoras. Mola!!

Fuimos a comer algo y a dar un paseo por la playa de Barry y después ya nos volvimos a La Gringa a preparar la cena. Hacía bueno, así que sacamos la mesa de camping y la instalamos en unas vías abandonadas junto a nuestra auto-caravana. Vinieron también otros amigos de Sara y Emma y pasamos una tarde-noche súper entretenida.

Una cosa curiosa es que en este mismo espacio del almacén de trenes estaba instalada un montón de gente con sus auto-caravanas. Supongo que oficialmente debe estar prohibido que estén ahí, pero los de los trenes deben hacer la vista gorda. Así que allí estaba una mini colonia de 7 u 8 auto-caravanas perfectamente instalada. Por la tarde veías a todos los viejecitos que vivían en ellas juntarse para hacer un poco de vida en común, no parecían encontrarse nada mal

Al día siguiente después de desayunar cogimos las bicis y fuimos a una zona protegida que hay cerca de Barry, muy chula con mucho bosque y un acceso a la playa con muy buenas vistas. A la ida tuvimos que subir un buen cuestón y bajar otro que prometía algo de paliza a la vuelta. Afortunadamente yo me había fijado en un caminito que salía lateralmente y que nos permitió volver a La Gringa sin tener que volver a subir esa colina. Un paseo muy agradable.

Después de comer decidimos ir a dar una vuelta a Porthcawl, un pueblo cercano que tenía buena pinta. El viaje hasta allá sin incidencias pero cuando llegamos allí fue imposible encontrar un sitio dónde poder aparcar La Gringa, así que después de un par de vueltas por el pueblo decidimos marcharnos. Salimos con la conclusión de que con este bicho es necesario planificar más y no podemos simplemente plantarnos en los sitios. Si hubiésemos hecho una investigación previa, seguro que habíamos encontrado un sitio algo más alejado donde poder dejarla y haber ido con las bicis. Poco a poco!!

Camino de Porthcawl Puri se había animado a conducir La Gringa un rato, su primera experiencia con nuestra auto-caravana y se le dio estupendamente, incluso superando una zona de obras algo dificultosa. Y luego de vuelta a casa la cogió otro rato en la autopista, donde también se le dio genial. Así que prueba conseguida por partida doble: nuestro primer viaje con éxito con La Gringa y la primera conducción para Puri. Aleluya!!