Ya teníamos carnet, teníamos seguro ¿Estaba todo ya listo para empezar a circular con nuestra Gringa? No, nos faltaba pasar la ITV (MOT la llaman aquí). En el periodo en el que nos estuvimos sacando el carnet había caducado y había que pasarla antes de que pudiésemos empezar a circular (se puede conducir para llevar la auto-caravana al punto de ITV pero nada más)
Aquí la ITV no se pasa en unos sitios oficiales de Tráfico. Hay un montón de talleres que están habilitados para hacerla y sólo tienes que llevarlo a uno y allí mismo te lo hacen. Pero claro, para un bicho tan grande, no te lo hacen en cualquier lado. Me habían recomendado una empresa que se llama Motorhome Medics, ellos me podían hacer una revisión general (con cambio de aceite, etc...) y luego llevarla a pasar la ITV en el sitio apropiado. Así que pedí cita y me preparé para ir a llevarla.
Esta era la primera vez que iba a conducir nuestro autobús y, la verdad, estaba un poco acojonado. Como dijo uno de Facebook cuando le preguntaron cómo era lo de conducir uno de estos bichos por las estrechas carreteras inglesas: "El primer día, cambio de pantalones, luego ya te haces con el manejo". Me estudié bien todas las carreteras de los alrededores para elegir el camino menos complicado y allá vamos. Qué sudores en los primeros kilómetros!!! Y no te digo nada cuando poco después de empezar me tengo que cruzar con un autobús en un tramo bastante estrecho. Pufff!!! Pero el caso es que al poco rato ya me encontraba muy cómodo y notaba que la llevaba muy bien.
Un poco más allá me tengo que incorporar a una autopista en una rotonda pero me equivoco de salida y acabo metido en un barrio residencial de calles estrechas con coches aparcados por todos lados. Y cuanto más avanzaba, más se estrechaba esto. En vista de que iba a acabar en algún callejón sin salida, me decido a dar la vuelta en una rotonda que es un poco menos mini que las demás. Me hacen falta cuatro maniobras pero consigo dar la vuelta y volver a la autopista. El haber podido salir airoso de esta prueba aumenta mi confianza.
Llego por fin al sitio de la ITV, les dejo el bicho y me voy al pueblo de al lado a trabajar un rato en un café. Me llaman al cabo de un rato no muy grande: "Oye, que hay un problema, no podemos pasar la ITV porque resulta que el número de bastidor que hay en la documentación no coincide con el que está grabado en la auto-caravana". Ostrás!! Mi primera reacción es que me han vendido un vehículo robado o algún otro tipo de problema gordo pero me aclaran pronto que simplemente se trata de un error de transcripción: al transcribir el número de bastidor, la persona que lo hizo escribió una D en lugar de un 0 y una G en lugar de un 6. No me jodas!!! Y resulta que nadie se había dado cuenta hasta ahora, pero hoy nos tenía que tocar el puntilloso de turno... Así que me toca volver a llevar la Gringa al sitio donde la teníamos con el rabo entre las piernas.
En el camino me las arreglo para volver a equivocarme de carretera y meterme por una súper estrecha donde tengo que hacer malabarismos con los coches con los que me cruzo y además paro en una gasolinera a rellenar gas licuado y tengo que hacer un montón de maniobras para poder colocar La Gringa en el sitio donde puedo repostar. Me manejo muy bien en todas partes, me he hecho enseguida con el tamaño de este monstruo. Así que, aunque no pude pasar la ITV, vuelvo contento.
Mandamos a Tráfico la documentación para que nos corrijan los papeles de registro de la auto-caravana y en teoría en un par de semanas nos la tendrían que devolver arreglada. Pero va pasando el tiempo y cuando llamo a Tráfico nadie sabe nada y me dicen que tengo que esperar más. Cuando llevamos ya más de cuatro semanas esperando me decido a hacer lo que tenía que haber hecho desde un principio: llevar La Gringa al taller donde ha pasado siempre la ITV ya que, por lo que se ve, allí no se molestan en comprobar el número de bastidor. Y efectivamente, allí me la aceptan sin rechistar y sin mirar nada de nada (la documentación nos acabaría llegando varias semanas después, cuando yo más o menos lo daba por perdido)
Así que, ¿Estaba ya todo? Nooo, no podía ser tan fácil. Me dicen los de la ITV que tengo que solucionar dos problemas: hay unas luces de atrás que no funcionan y uno de los frenos de las ruedas de atrás está bloqueado (me dicen que probablemente por el tiempo que ha pasado sin moverse). Normalmente de estas cosas se ocupa un taller que hay al lado de la ITV pero les llaman y les dicen que, dada la época que es, justo antes del verano, están hasta arriba de trabajo y no pueden ocuparse de mi auto-caravana. Después de pensarlo un rato se acuerdan de un tipo al que llaman "el de los autobuses", le llaman y les dice que me acerque para que le eche un vistazo. Allá que me voy con La Gringa. El tipo que me recibe es súper curioso, va vestido con un uniforme del ejército alemán y tiene una pinta de hippy que tira patrás. Tiene un almacén destartalado lleno de autobuses antiguos y me cuenta que se dedica a restaurarlos, sobre todo para museos o coleccionistas. Un tipo muy curioso, pero también muy simpático y me da una buena impresión.
Después de echarle un vistazo rápido, me confirma que se puede ocupar de arreglar ambas cosas, pero que no puede hacerlo hasta el lunes (ese día era un viernes) porque en ese momento estaba liado con un trabajo que tenía que terminar. Y lo malo es que no podía dejarle en ese momento la Gringa, porque no tenía forma de volver hasta el sitio donde había dejado el coche, donde teníamos la auto-caravana. Quedo en que se la llevaría el domingo, aunque él no trabajaba y que le dejaría las llaves en el buzón. Vino Puri ese viernes por la tarde, pasamos el fin de semana tranquilamente en la Gringa y el domingo fuimos a llevarla al sitio del de los autobuses. Pero este sitio estaba en una zona industrial cerrada, con verja y garita y se había olvidado de avisar de que íbamos a ir. Al tipo de la entrada casi le da un pasmo cuando nos ve llegar. Después de hablar con el tipo de los autobuses se acabó arreglando todo, pero al de la entrada le dimos el día
Mr Autobuses se encargó de reparar estas cosas, llevar la Gringa a pasar la ITV (esta vez sin problemas) y el miércoles siguiente fui yo a buscarla y a llevarla al sitio donde íbamos a tenerla definitivamente. Parecía que estaba ya todo listo pero no sabíamos que nos esperaba otra sorpresita más. Pero esto os lo contaremos en otro post.
